Guías fiscales

IVA y recargo de equivalencia: el régimen invisible del comercio minorista

Si tienes una tienda y vendes a particulares, posiblemente estás en recargo de equivalencia. Te contamos qué implica y cuándo te conviene.

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El recargo de equivalencia es uno de los regímenes especiales del IVA con más historia en España y, a la vez, uno de los peor entendidos. Si tienes una pequeña tienda, una mercería, una papelería, una tienda de moda, una droguería o una frutería y la mayoría de tus clientes son particulares, lo más probable es que ya estés en él, te guste o no.

Está regulado en los artículos 148 y siguientes de la Ley 37/1992 del IVA, que definen los regímenes especiales del comercio minorista y el concepto de comerciante minorista. Es de aplicación a los comerciantes minoristas que cumplan los requisitos del artículo 149 de dicha ley. Las sociedades mercantiles (SL, SA) están fuera por norma.

En esta guía repasamos qué tipos se aplican en 2025-2026 (incluido el caso del tabaco), quién está dentro y quién no, cómo afecta a tus precios y márgenes, qué declaraciones sigues teniendo que hacer (sí, alguna queda) y cómo Beply automatiza el cálculo en tiendas con TPV o e-commerce.

Qué es el recargo de equivalencia y por qué existe

El régimen es un mecanismo simplificador: el comerciante minorista no está obligado a efectuar la liquidación ni el pago del IVA por sus operaciones comerciales, ya que la liquidación e ingreso del recargo corresponde a los proveedores, que lo repercuten conjuntamente con el IVA. A cambio, paga al proveedor una cuantía adicional al IVA en cada compra, que el proveedor sí ingresa en Hacienda. La idea es que esa cuantía cubra a tanto alzado el IVA que el minorista repercute al cliente final.

Para el comerciante es comodidad: vende como si no llevara IVA, no rellena modelos trimestrales y simplifica la gestión. La pega: no puede deducirse el IVA que soporta en compras, suministros, alquileres ni inversiones.

Tipos de recargo aplicables en 2025

En 2025 y 2026 se aplican los siguientes tipos de recargo, según el tipo de IVA que grave la operación:

  • 5,2% sobre la base imponible cuando el IVA aplicable es el general del 21%.
  • 1,4% sobre la base imponible cuando el IVA aplicable es el reducido del 10%.
  • 0,5% sobre la base imponible cuando el IVA aplicable es el tipo previsto en el artículo 91, apartado dos de la Ley 37/1992.
  • 1,75% sobre la base imponible para las labores del tabaco (tipo específico).

Ejemplo práctico: si compras a tu proveedor productos por 1.000 € de base imponible al 21% de IVA, tu factura será de 1.000 € + 210 € de IVA + 52 € de recargo = 1.262 €. Esos 262 € de impuesto, ni los recuperas, ni los presentas tú a Hacienda. Los liquida el proveedor.

Quién está obligado al recargo

Cumple las dos condiciones

  1. Ser persona física o entidad en régimen de atribución de rentas en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
  2. Realizar con habitualidad entregas de bienes muebles o semovientes sin haberlos sometido a proceso alguno de fabricación, elaboración o manufactura, y que la suma de las contraprestaciones correspondientes a las entregas de dichos bienes a la Seguridad Social, a sus entidades gestoras o colaboradoras o a quienes no tengan la condición de empresarios o profesionales, efectuadas durante el año precedente, hubiese excedido del 80 por 100 del total de las entregas realizadas de los citados bienes. Este requisito no será de aplicación a quienes tengan la condición de comerciantes minoristas según las normas reguladoras del Impuesto sobre Actividades Económicas, siempre que no puedan calcular el porcentaje por no haber realizado durante el año precedente actividades comerciales o que les sea de aplicación y no hayan renunciado a la modalidad de signos, índices y módulos del método de estimación objetiva del IRPF.

Actividades excluidas por norma

  • Bienes que hayan transformado o manipulado (en cuyo caso es venta como mayorista).

Los comerciantes minoristas acogidos al régimen especial del recargo de equivalencia que realicen simultáneamente actividades empresariales o profesionales en otros sectores de la actividad empresarial o profesional deberán tener documentadas en facturas diferentes las adquisiciones de mercaderías destinadas respectivamente a las actividades incluidas en dicho régimen y al resto de actividades, según establece el Real Decreto 1619/2012, de 30 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación. El artículo 148.Dos de la Ley 37/1992, por su parte, establece que, en el supuesto de que el sujeto pasivo a quien sea de aplicación este régimen especial realizase otras actividades empresariales o profesionales sujetas al Impuesto sobre el Valor Añadido, la de comercio minorista sometida a dicho régimen especial tendrá, en todo caso, la consideración de sector diferenciado de la actividad económica.

Obligaciones que sí mantienes

Es un mito decir que en recargo "no presentas nada". Sí presentas, solo que menos:

  • Autoliquidación y pago del IVA: si recibes operaciones intracomunitarias, importaciones de bienes con IVA o adquisiciones con inversión del sujeto pasivo, debes ingresar tú el IVA correspondiente.
  • Devoluciones: casos puntuales de devolución.
  • Declaración recapitulativa: si compras o vendes intracomunitariamente.
  • Declaración de operaciones con terceros: información sobre operaciones con terceras personas.
  • IRPF: tributas en módulos (estimación objetiva) si la actividad lo permite, o en estimación directa simplificada o normal.

Cómo afecta al precio de venta y al margen

El recargo se traslada al margen. Si compras a 1.262 € (incluido IVA y recargo) y aplicas un margen del 50% sobre coste, vendes a unos 1.893 € IVA incluido. Para no perder margen, muchos minoristas calculan el PVP partiendo del coste total (incluido recargo), no del coste base.

Cuando compras a un proveedor establecido en la UE, no te cobra el recargo en factura (es factura sin IVA por inversión del sujeto pasivo). En esos casos, debes autoliquidar el recargo.

Cuándo el recargo te conviene y cuándo no

Te conviene si

  • Tu cliente final es particular y no pide factura completa.
  • Tienes pocas inversiones y poca estructura de costes con IVA deducible.
  • Quieres simplicidad administrativa.

No te conviene si

  • Vendes a profesionales o empresas que necesitan factura con IVA deducible. Pierdes negocio porque no puedes emitir factura "normal".
  • Tienes muchas inversiones (reformas, mobiliario, maquinaria) cuyo IVA no podrás recuperar.
  • Tu margen es muy ajustado: el recargo es un coste real que no recuperas.

Cambio de régimen: cuándo y cómo

Si se deja de cumplir los requisitos del recargo de equivalencia (por ejemplo, por transformación de producto o por no superar el 80% de ventas a no empresarios), se pierde la condición de comerciante minorista y, en consecuencia, el régimen especial deja de aplicarse.

Si pasas a régimen general, recuperas el derecho a deducir IVA en compras a partir de la fecha de cambio y presentas las declaraciones-liquidaciones correspondientes. Las existencias en stock pueden regularizarse para deducir parcialmente el IVA y recargo soportado.

Errores típicos que vemos cada semana

  1. No avisar a la Administración de tu condición de minorista en recargo: la adquisición de bienes sin recargo consignado por parte del sujeto acogido al recargo de equivalencia constituye infracción tributaria, salvo que el adquirente hubiera dado cuenta a la Administración.
  2. Emitir facturas con IVA repercutido no siendo sujeto pasivo: los comerciantes en recargo de equivalencia no están obligados a liquidar ni pagar el IVA por sus operaciones, según el artículo 154.2 de la Ley 37/1992, y deben repercutir la cuota aplicando el tipo sin incrementarlo con el recargo, conforme al artículo 154.3. Por tanto, en tus tickets el IVA ya va incluido.
  3. Pretender deducirte el IVA de compras o suministros: imposible.
  4. Olvidar la autoliquidación al comprar en otro Estado UE.
  5. No revisar anualmente que sigues cumpliendo el 80% de ventas a particulares.

Cómo lo resuelve Beply

El módulo de facturación y TPV de Beply detecta automáticamente si estás en recargo y configura los tipos al 5,2%, 1,4%, 0,5% y 1,75% (tabaco) según el producto. En tus tickets simplificados se calcula el IVA implícito y se registra como tal en el libro de ingresos a efectos de IRPF, sin generar libros de IVA innecesarios.

Cuando registras una factura de proveedor, Beply identifica si lleva recargo y lo separa del IVA en la contabilidad. Si compras intracomunitariamente, te genera la autoliquidación con el recargo a autoliquidar y el modelo 349 en paralelo. La asesoría externa accede al panel de asesorías y revisa todo sin pedirte papeles.

Si pasas de régimen general a recargo (o al revés), Beply te ayuda a hacer la regularización con el inventario en stock al cierre. Reserva demo en /contacto, mira los planes en /precios o consulta la solución específica para comercio en /empresas y /autonomos.

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